23. Ellos dijeron [arrepentidos]: “¡Señor nuestro! Hemos sido injustos con nosotros mismos; si no nos perdonas y no nos tienes misericordia, seremos de los perdidos”.
147. No pronunciaban otras palabras más que: “¡Señor nuestro! Perdona nuestros pecados y nuestros excesos. Afirma nuestros pasos y concédenos el triunfo sobre los que rechazan la verdad”.
109. Algunos de Mis siervos decían: “¡Señor nuestro! Somos creyentes, perdónanos y ten misericordia de nosotros. Tú eres el mejor de los misericordiosos”.
87. El de la ballena [el profeta Jonás], cuando se marchó enojado [con la gente de su pueblo, que se negaron a creer en él], pensó que no lo iba a castigar [por no haber tenido paciencia, pero lo hice tragar por la ballena], e invocó desde la oscuridad [de su estómago]: “No hay otra divinidad más que Tú. ¡Glorificado seas! En verdad he sido de los injustos”.
10. Quienes vienen después de ellos imploran: “¡Oh Señor nuestro! Perdónanos, a nosotros y a nuestros hermanos que nos han precedido en la fe. No infundas en nuestros corazones rencor hacia los creyentes ¡Señor nuestro!, Tú eres Compasivo, Misericordioso”.
8. ¡Creyentes! Arrepiéntanse sinceramente ante Dios, puede que así su Señor borre sus faltas y los introduzca en jardines del Paraíso por donde corren ríos. Ese día Dios no avergonzará al Profeta ni a los que creyeron junto a él. Una luz se extenderá delante de ellos y a su derecha, y ellos dirán: “¡Señor nuestro! Auméntanos nuestra luz y perdónanos. Tú eres sobre toda cosa poderoso”.
28. ¡Señor mío! Perdóname y perdona a mis padres, a todo aquel que ingrese a mi casa como creyente, y a todos los hombres y mujeres que crean en Ti. Pero a los injustos opresores, acreciéntales su perdición”.
83. Cuando escuchan lo que le ha sido revelado al Mensajero, ves que sus ojos se inundan de lágrimas porque reconocen la verdad, y entonces dicen: “¡Señor nuestro! Creemos, cuéntanos entre quienes dan testimonio [de la verdad del Islam].
10. Cuando los jóvenes se refugiaron en la caverna dijeron: “¡Señor nuestro! Acógenos en Tu misericordia y concédenos que nuestra situación se solucione correctamente”.
101. ¡Señor mío! Me has concedido autoridad y me has enseñado la interpretación de los sueños. ¡Creador de los cielos y la Tierra! Tú eres mi Protector en esta vida y en la otra, hazme morir sometido a Ti, y reúneme con los virtuosos”.
250. Al enfrentarse a Goliat y sus soldados suplicaban: “¡Señor nuestro! Danos paciencia, mantennos firmes y concédenos la victoria sobre los que niegan la verdad”.
126. Solo te vengas de nosotros porque hemos creído cuando llegaron los milagros de nuestro Señor. ¡Señor nuestro! Danos paciencia y haznos morir musulmanes, sometidos a Ti”.
286. Dios no exige a nadie por encima de sus posibilidades, a su favor tendrá el bien que haga, y en su contra tendrá el mal que haga. “¡Señor nuestro! No nos castigues si olvidamos o cometemos un error. ¡Señor nuestro! No nos impongas una carga como la que impusiste a quienes nos precedieron. ¡Señor nuestro! No nos impongas algo superior a lo que podamos soportar. Perdónanos, absuélvenos y ten misericordia de nosotros. Tú eres nuestro Protector, concédenos el triunfo sobre los que niegan la verdad”.
4. Tienen un buen ejemplo en Abraham y sus seguidores, cuando dijeron a su pueblo: “Nosotros somos inocentes de ustedes y de cuanto adoran en lugar de Dios. Negamos que haya verdad en lo que ustedes creen, y comenzará la animadversión y el desacuerdo [en temas de creencia] hasta que no acepten que solamente Dios merece ser adorado”. Pero no hagan como Abraham, cuando le dijo a su padre: “Pediré perdón por ti, pero no puedo hacer nada por ti ante Dios”[1]. [Abraham oraba diciendo:] “¡Señor nuestro! A Ti nos encomendamos, a Ti pedimos perdón y a Ti volveremos.
Notas al pie
[1] Abraham pidió perdón por su padre porque se lo había prometido, pero cuando se le evidenció que era un enemigo de Dios, se declaró inocente de él y de su adoración y servicio a los ídolos.
5. ¡Señor nuestro! No permitas que los que se han negado a creer nos persigan, ni hagas de nosotros una causa por la cual se alejen [del Islam]. Perdónanos, ¡Señor nuestro! Tú eres el Poderoso, el Sabio”.
191. que invocan a Dios de pie, sentados o recostados, que meditan[1] en la creación de los cielos y la Tierra, y dicen: “¡Señor nuestro! No has creado todo esto sin un sentido. ¡Glorificado seas! Presérvanos del castigo del Fuego.
Notas al pie
[1] Éstas son las personas que se benefician de las señales del universo, porque no se detienen en el límite de los parámetros físicos que pueden ver; sino que ven más allá, ven el poder que creó el universo y lo hace funcionar. Ellos usan sus ojos, oídos e intelecto y siguen la guía de los versículos del Corán, los cuales ayudan a que los ojos, los oídos y el intelecto adquieran el estado más sublime que un ser humano puede alcanzar: la certeza en la fe.
193. ¡Señor nuestro! Hemos oído a quien convocaba a la fe, diciendo: ‘Crean en su Señor’, y creímos. ¡Señor nuestro! Perdona nuestros pecados, borra nuestras malas acciones y, al morir, reúnenos con los piadosos.
194. ¡Señor nuestro! Concédenos lo que has prometido a través de Tus Mensajeros y no nos humilles el Día de la Resurrección. Tú no faltas a Tu promesa”.
11. Y para los creyentes como ejemplo plantea el caso de la mujer del Faraón [que era una verdadera creyente] cuando dijo: “¡Señor mío! Constrúyeme, junto a Ti, una morada en el Paraíso, y sálvame del Faraón y de sus obras abominables. Sálvame de este pueblo opresor”.
74. Aquellos que piden: “¡Señor nuestro! Agrácianos con cónyuges y descendientes que sean un motivo de alegría y tranquilidad para nosotros, y haz que seamos un ejemplo para los que tienen temor [de Dios]”.
24. Trátenlos con humildad y compasión, y rueguen [por ellos diciendo]: “¡Señor mío! Ten misericordia de ellos como ellos la tuvieron conmigo cuando me criaron siendo niño”.
35. Cuando la esposa de ‘Imrán dijo: “¡Señor mío! He realizado el voto de entregar a Tu exclusivo servicio lo que hay en mi vientre. ¡Acéptalo de mí! Tú todo lo oyes, todo lo sabes”.
114. ¡Exaltado sea Dios! El único Soberano real. No te adelantes [¡Oh, Mujámmad!] a repetir lo que te es revelado del Corán hasta que [el ángel Gabriel] concluya [de recitarlo], y di: “¡Señor mío! Acrecienta mi conocimiento”.
80. Di: “¡Señor mío! Concédeme una entrada y una salida dignas [en todos los asuntos de mi vida][1], y concédeme los medios para lograr el éxito”.
Notas al pie
[1] En este versículo Dios le ordena al Profeta r que emigre de La Meca a Medina, por lo que “una salida digna” es la salida de La Meca, y “una entrada digna” es la entrada a Medina.
24. Entonces [Moisés] abrevó al rebaño por ellas, y al terminar se retiró a la sombra y exclamó: “¡Señor mío! Realmente necesito cualquier gracia que me concedas”.
47. Dijo [Noé]: “¡Señor mío! Me refugio en Ti de cuestionarte algo sobre lo que no tengo conocimiento; si no me perdonas y Te apiadas de mí, me contaré entre los perdedores”.
30. Dijo [Lot]: “¡Señor mío! Sálvame de este pueblo corrupto”.
1
قُلْ أَعُوذُ بِرَبِّ ٱلْفَلَقِ
1. Di: “Me refugio en el Señor del amanecer,
2
مِن شَرِّ مَا خَلَقَ
2. de todo el mal que existe en lo que Él creó,
3
وَمِن شَرِّ غَاسِقٍ إِذَا وَقَبَ
3. del mal de la oscuridad de la noche cuando se extiende,
4
وَمِن شَرِّ ٱلنَّفَّـٰثَـٰتِ فِى ٱلْعُقَدِ
4. del mal de las [hechiceras] sopladoras de nudos[1],
Notas al pie
[1] Una de las formas en que las brujas y hechiceras realizan sus artilugios es haciendo unos nudos y soplando sobre ellos a la vez que pronuncian encantos.
5
وَمِن شَرِّ حَاسِدٍ إِذَا حَسَدَ
5. y del mal del envidioso cuando envidia”.
1
قُلْ أَعُوذُ بِرَبِّ ٱلنَّاسِ
1. Di: “Me refugio en el Señor de los seres humanos,
2
مَلِكِ ٱلنَّاسِ
2. en el Rey Soberano de los seres humanos,
3
إِلَـٰهِ ٱلنَّاسِ
3. en el [único] Dios de los seres humanos,
4
مِن شَرِّ ٱلْوَسْوَاسِ ٱلْخَنَّاسِ
4. de la maldad del [demonio] susurrador que huye [cuando el nombre de Dios es mencionado],
5
ٱلَّذِى يُوَسْوِسُ فِى صُدُورِ ٱلنَّاسِ
5. que susurra en los corazones de los seres humanos,
6
مِنَ ٱلْجِنَّةِ وَٱلنَّاسِ
6. y existe entre los yinn y entre los seres humanos”.
127. Y [recuerden] cuando Abraham e Ismael levantaron los cimientos de La Casa, dijeron: “¡Oh, Señor! Acepta nuestra obra. Tú eres el que todo lo oye, todo lo sabe”.
128. “¡Señor nuestro! Haz que nosotros nos entreguemos a Tu voluntad, y que nuestra descendencia también lo haga [como una nación de musulmanes]. Enséñanos nuestros ritos para la peregrinación y acepta nuestro arrepentimiento; Tú eres el Indulgente, el Misericordioso”.
19. [Salomón] al oír lo que ella decía, sonrió y exclamó: “¡Señor mío! Haz que te agradezca los favores que nos has concedido, tanto a mí como a mis padres, que haga obras de bien que Te complazcan, y cuéntame, por Tu misericordia, entre Tus siervos justos”.
15. Le he ordenado al ser humano hacer el bien a sus padres. Su madre lo ha llevado [en el vientre] con esfuerzo, y con dolor lo dio a luz. El período del embarazo y la lactancia dura treinta meses. Cuando alcance la madurez, al llegar a los cuarenta años, debe decir [en súplica]: “¡Señor mío! Haz que sepa agradecerte los favores que nos has concedido, tanto a mí como a mis padres, y que pueda realizar obras buenas que Te complazcan. Concédeme una descendencia piadosa. Me arrepiento a Ti [de mis pecados] y soy de los musulmanes”.
Traducción al Español- Isa García. Versión: 1.0.2. Última actualización: 2026-02-25. QuranEnc.com